Felices los niños
Cuento
Patricia Bence Castilla
$ 32.00 / u$s 8.50 Comprar
Editorial Ruinas Circulares
116 páginas
ISBN 978-987-24111-1-4 (2007)
La llamada edad dorada de la inocencia es, sino siempre, muy a menudo, una falacia, de allí la ironía del título de esta obra de Patricia Bence Castilla: Felices los Niños.
Dice la escritora, Liliana Díaz Mindurry, en el prólogo sobre este libro:
(...) Literatura es lenguaje en tensión como la infancia. Se acercan peligrosamente. Felices los niños, felices los infelices, es prueba de ello. El poder extraño y perfecto de lo salvaje.
Esta obra cuya narrativa hace recordar a la de la española Ana María Matute, es un libro colmado de paradojas que se van uniendo en metáforas que lastiman. No hay un final que no sea inesperado o trascendente en estos cuentos, donde, el inocente, el niño, es quien observa y trasmuta en sus muñecos, en sus títeres -alter ego-, no sólo la frustración que siente, sino también el dolor del que es objeto, por la ignorancia, la indiferencia del adulto.
En estos catorce relatos aparecen los párrafos que invitan a descubrir la trama, el porqué de la falacia del título FELICES LOS NIÑOS: El incesto. El abandono. La marginación. El alcohol.
(...) Mi incoherencia se estaba volviendo mi enemiga, mostraba el revés, la desmesura, el caos, el cosmos que se desperdigaba en mil fracciones frente a mi última inocencia (...) Pensé que lo mejor hubiese sido seguir durmiendo, hubiese sido mejor, porque cuando se duerme se está ajeno, no se tiene culpa. Las muertes que se tejen en los sueños no nos pertenecen. (...)
“El espejo”
Este relato narrado en primera persona, detalla una muerte, un suicidio, tiene si bien un final, de alguna manera esperado, paradójicamente, también sorprende. La protagonista habla de un pasado de dolor y muerte, pero, sin embargo abre, a pesar de los trágicos recuerdos, una llama, una ranura, un deseo de vivir con la mirada puesta hacia delante.
Vivimos en una época donde muchas veces, para el niño, ya ni el religioso ni el maestro tienen significado, donde el estado ha dejado de asumir el rol que la sociedad le ha conferido, y en la que los padres tampoco parecen hacerse cargo -en todo caso, a los que les cabría mayor responsabilidad-. Esta negación no permite oír las voces infantiles que claman por ser escuchadas. Si la sociedad las oyera, se abocaría a la más noble de las tareas: custodiar su inocencia.
Para los niños de estos relatos, los adultos no son confiables, sino muy por el contrario, significan la amenaza, lo demoníaco, lo indecible.
Patricia Bence Castilla
Nació en la ciudad de Buenos Aires. Es editora y empresaria gráfica. Cursó seminarios de poesía y narrativa en los talleres de reconocidos escritores argentinos (actualmente en el que dirige Liliana Díaz Mindurry). Es responsable de la Edición de la Revista: Grupo de Escritores de los Malos Ayres, e integrante del mismo.
Ha sido seleccionada e invitada a participar en distintas antologías, como así mismo en importantes certámenes literarios como miembro del jurado. Coordina desde 2007 talleres literarios virtuales.
Ha sido reconocida con el Primer Premio en el concurso Nacional de Ediciones del Ceibo de la ciudad de Gaiman, Provincia del Chubut, Junio 2005.
Mención de Honor en JUNIN PAIS 2005 (cuento) auspiciado por Presidencia de la Nación.
1era Mención en la 10ma, Feria del Libro de San Nicolás de los Arroyos (cuento), Julio 2005 Finalista en el VI Certamen Alfonso Martínez-Mena Ayuntamiento de Alhama de Murcia, España, Mayo 2006.
Ha publicado los siguientes obras: Felices los niños (cuento 2007), Errar al blanco (novela 2008) Babel (poesía 2009), Ahogar la sed (novela 2010): Maldecir (poesía 2010), bajo el sello editorial de Ediciones Ruinas Circulares. Desde este mismo espacio convoca cada año a un Certamen Literario (cuento-poesía), que ha despertado gran interés por parte de los escritores noveles de cada punto del país. Cuenta actualmente con tres novelas y un libro de cuentos, aún inéditos.
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