De
profesión científico, es médico, doctor en medicina e Investigador
Principal del CONICET. Es director de la Unidad de Neurobiología
Aplicada (CEMIC - CONICET), y presidente y director científico
de Fundación Conectar (para el desarrollo de la neurociencia).
Ha escrito numerosos trabajos científicos publicados en revistas
nacionales y extranjeras. En las artes plásticas obtuvo premios
y realizó exposiciones individuales y colectivas. Sus obras han
sido incluidas en varios libros de arte. En el género literario
de ficción ha obtenido varios premios y menciones. Títulos publicados:
Los mil días del adelantado. Aventuras de un porteño en tiempos
de la Colonia. El Alquimista y las Invasiones Inglesas. El Oráculo
de la Recova. El sobreviviente
En una fonda denominada Los tres reyes se producen
una serie de encuentros extemporáneos: San Martín, Martín de
Álzaga, Santiago de Liniers, Manuel Belgrano, Lavalle, Dorrego,
entre otros. Cada uno de estos encuentros resulta una minuciosa
radiografía de la patria: decodifica el pasado a partir de una
memoria que explica el presente y que, sin duda, incide sobre
el porvenir. Que el lector o espectador de esta obra de teatro
suspenda la incredulidad y acompañe al autor por el sendero
de lúcida ficción que éste le traza se debe, al menos, a dos
factores: los personajes están vivos y encarnados, no son marionetas
de humo ni paradigmas estatuarios; y, por otro lado, la escritura
de Jorge Colombo narra y palpita, ajena al adocenado mensaje
moral o al objetivo docente. Parafraseando a Balzac, se puede
pensar que la Historia registra la vida pública de las naciones;
en tanto que la ficción representa la vida privada de los pueblos,
aquello que el documento histórico no puede reflejar. En efecto,
una obra como Encuentros en la fonda "Los tres reyes" ilustra
que las humanas fidelidades y traiciones, las miserias y grandezas
que el artista puede percibir son, acaso, más sustanciales que
los gestos que la historia oficial ha congelado de una vez y
para siempre. Es un inequívoco hallazgo que Jorge Colombo haya
hecho descender a estos héroes de su pedestal de bronce para
situarlos en un espacio tan prosaico como una fonda: allí es
donde cobran vida, donde la escritura les transfunde savia nueva
y se acercan a nosotros como lo que, sin duda, fueron: hombres.
Osvaldo Gallone (Le Monde diplomatique)


